El Inframundo

Aquí seguiremos la vida de Rainer y Edward: Dos jóvenes que buscan convertirse en cazarrecompensas.

CAPITULO 1

Edward -“Creo que este es el sitio”-
Rainer -“¿Estas muy seguro de eso?”-
Edward -“Si, estoy seguro”-
Rainer -“Se supone que no debes equivocarte. Eres un rastreador de poder mágico. Inmediatamente obtienes la esencia mágica de una persona, puedes seguirlo donde sea que vaya. Sin embargo, tu inseguridad no nos ayuda para nada”-
Los dos chicos se encontraban ocultos tras un par de arboles, observando desde la distancia de aquel bosque una pequeña choza de madera, que era iluminado en su interior por lamparas eléctricas.
Edward-“¡La persona que necesitamos asesinar esta dentro de ese lugar!”-
Rainer-“¡No tienes que levantar la voz!. Edward, quiero que observes bien. Yo iré primero y si intenta escapar entonces mátalo”-
Edward-“Bueno, con tus habilidades, es difícil que no logres matarlo antes que intente escapar, pero esta bien, estaré alerta”.-
Ambos jóvenes miraron unos segundos los alrededores de la choza hasta que Rainer empezó su carrera ágil y silenciosa. Se escondió con cuidado tras los arboles, yendo en linea recta, siempre escudriñando la tierra que no hubiera trampas que alertaran al objetivo. Cuando por fin atravesó la alfombra de césped, se puso con la espalda pegada a la pared de la casa y miro por la ventana para tener una visión certera del interior y así poder iniciar con una táctica prudente.

Su respiración se hizo un poco forzada y el sudor empezó a salir de su frente.-“Calma, calma… Piensa en el mar y en Edward siendo abofeteado por las chicas en el bar”- se decía para darse algo de valor. Rainer vestía al igual que su amigo, una mascarilla roja y un traje negro a la vieja usanza ninja. Su cabello era castaño y era movido por el viento. Sus ojos negros brillaban con un fulgor único y sobre su espalda tenia una espada bien posicionada. Aunque era algo orgulloso y muy serio a su forma, era un muchacho muy activo que soportaba la carga de un pasado problemático.

Por lo tanto, su compañero, era lo contrario de él, siempre feliz y siempre enamoradizo; por eso se llevaba los golpes en los bares. Edward miraba desde su posición en el árbol.-Vamos, debes moverte, quiero ir a tomar algo.- Dijo para si mismo, utilizando una habilidad telepata, que le permitía estar conectado a otros individuos, a través de la mente. Una de las muchas habilidades que poseía el chico y que siempre solía utilizar de forma interna con su mejor amigo.

Por otra parte, Rainer giro la parte superior del cuerpo lo suficiente para mirar nuevamente por la ventana, pudiendo notar un cambio significativo en el ambiente.-¡No veo nada!… Hay una especie de neblina en el interior de la casa.- Exclamo en la mente, sabiendo que Edward lo escucharía.

-¿Neblina? ¿Cuanto puede fumar un hombre para llegar a perderse entre el humo del cigarro? Ese sujeto tiene un horrible vicio. Mejor aprovecha el momento y mátalo antes que lo mate su desagradable adicción.- Respondió desde la posición, su compañero, quien se movía lentamente por la sombras de la noche hasta un mejor lugar, donde tuviera una vista excelente de la única puerta de salida, por si la victima intentaba escapar.